Entrevista Enrique Herrero

Hoy vamos a conocer mejor a uno de los ciclistas del equipo. Director la pasada temporada y ciclista en esta, Enrique Herrero, alias “Quique”, es el ciclista más veterano del equipo.

Fotografía de la concentración invernal del equipo.
  • Bueno Quique, cuéntanos por qué comenzaste en el mundo del ciclismo.

La verdad es que empecé con una motoreta con siete años. Se le salía la cadena mucho y me pegué bastantes leñazos elegantes, pero yo me bajaba al parque muchos días simplemente a dar vueltas. A veces me bajaba a las cuatro de la tarde y subía cuando se hacía de noche. Iba contando vueltas para cada día hacer más. Ahora, como entrenador, me diría a mí mismo: “¡no tanta bici!”. Pero aún tardé en empezar a competir hasta alevines de segundo, donde gracias a mi hermano y sus entrenamientos de verano, pude conseguir un tercer puesto en la última carrera del año en Sabiñánigo. Recuerdo que mi padre Damián, que en paz descanse, me dijo: “Venga vámonos a casa que ya has acabado y se hace de noche”. Yo le dije: “¡Pero papá, que cojo trofeo!” Y él me contestó: “¡Justo hoy que teníamos prisa tenías que subir al podio!” Resultó muy gracioso. Al final, influyó mucho que, desde que tengo memoria, mi padre, mi hermano y yo no nos perdíamos una etapa del tour. Ellos, junto con mi madre, famosa por los gritos de ánimo a todos los corredores, siempre me han apoyado.

  •    Desde tus inicios en el ciclismo en la categoría alevín hasta la actualidad ¿cuál ha sido la carrera en la que mejores recuerdos tienes?

Por el mejor puesto sería cuando gané el oro en la carrera en línea de los European Police & Fire Games de Huelva en 2016. Fueron 120 kms de etapa llana. Desde el km 1 estuve en todos los cortes, pero ninguno llegó a cuajar. Eso sí, justo el corte de siete ciclistas en el que no me metí abrió camino y cogió 2 minutos. Como veía que la escapada podía ser buena, a 80 kms del final aproveché que entró aire del costado izquierdo y arranqué por la derecha metiendo cuneta. Solo me siguió un corredor y, tras 10 kms a bloque, nos unimos a la escapada. Al final, los nueve nos entendimos muy bien, llegamos a abrir 3 minutos al pelotón y finalizamos al sprint con el pelotón pisándonos los talones.

Edición 2018 Criterium Ciudad de Zaragoza. Fotografía de Víctor Garalut
  • La pasada temporada fuiste director del equipo, ¿cómo afrontas este cambio?

La verdad es que he notado un gran cambio, para empezar, en mi mente. Antes corría solo para pasármelo bien, porque disfruto del ciclismo. Bueno, los que me conocen saben que voy siempre muy “a lo loco”. Ahora tengo esa presión de los resultados porque se lo debo al equipo y a todos los patrocinadores y gente que nos apoya.
A pesar de que el año pasado acompañé al equipo en unas carreras como corredor y en otras como director, me gusta más correr. Desde el coche pasaba muchos nervios y todo el rato estaba deseando estar ahí pedaleando con los demás. Esta temporada no tiene nada que ver. Adrián, nuestro manger, me dejó claro desde el primer día que debía darlo todo, que confiaba en mí para dar un paso adelante como ciclista y ayudar al equipo como otro corredor más, dejando este año de lado ejercer de director de equipo. Cuando me lo dijo, la verdad es que estaba muy contento. Coincidió con vuelta Cantabria, se lo dije a Luis, el masajista del equipo que dormía en mi habitación, y nos dimos un gran abrazo.

  •   ¿Cómo ves el equipo en esta temporada?

Para mí el salto de nivel que veo del equipo ha sido evidente. Yo iba de los últimos el año pasado y he progresado mucho este año, de los años que más, y sigo viéndome de los últimos. Las incorporaciones de este año de los tres ciclistas ingleses ya se han hecho notar, tienen un gran nivel y todavía tenemos que ver al resto de corredores de otros países que hacen al equipo más internacional. Además, hay corredores que han ido creciendo en el equipo y este año seguro que darán que hablar.
Con respecto a mí en esta temporada, creo que compaginar ser corredor del equipo La Tova y director de escuelas de la Escuela Ciclista Zaragoza me ha dado esas ganas que tanto se necesitan para salir a entrenar cada día. Me gusta este deporte porque siempre hay gente con la que salir a pedalear, desde amigos de toda la vida como Sergio Sánchez y David Lázaro, chicos que he visto crecer en la escuela ciclista como Pou y El Patas, o padres como Josán, que este año me acompaña muchos días, aunque tenga que adaptarse a mi entrenamiento. No me olvido de Marta, que siempre que puede sigue desde el ordenador mis entrenamientos en directo y me manda mensajes de ánimo a la pantalla del Garmin.Sin todos ellos esto sería más duro, ya que salir solo y el tema de la dieta son las cosas que más me cuestan. Pero también me he dado cuenta de que el nivel que hay en esta categoría te exige un extra. Si no quieres quedarte en el puerto debes estar muy fino, y yo no soy sprinter…

  • Para terminar, cuéntanos algo sobre ti. ¿Tienes alguna manía antes de salir a entrenar o durante los momentos previos a la competición?

Es curioso pero si corro o entreno por la tarde tengo que echarme la siesta, aunque sean 5 minutos, ya que me da un plus de energía. Más de uno ha dicho alguna vez: “¿Dónde se ha metido Quique?” Y me ha visto luego en el césped, el suelo, el asiento de la furgoneta… Me duermo rápido, así que utilizo esa virtud en mi favor y uso cualquier hueco de tiempo que tengo.
Otra manía es comer antes de la carrera siempre lo mismo: el día de antes “macarrones pegotosos” como los apoda mi novia Marta, y previo a la carrera, mi tazón de leche con cacao, copos de avena y un plátano. Sí, aunque sea por la tarde.

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